Erlbaun Abogados

Compliance: ¿costo, ¿requisito, obligación?

En tiempos de incertidumbre como los que vivimos, se presentan múltiples paradojas o incentivos en la toma de decisiones, tanto a nivel empresarial como personal. La velocidad con la que se desarrollan los hechos, y la inmediatez con la que se exigen las decisiones, pone en un delicado balance, dentro de cada organización o grupo de personas, el cuándo y por qué tomar uno u otro camino, con la tentación, bajo la creencia de su “necesariedad”, que la simplificación de procesos, visto como un ahorro, a la larga produce un beneficio de largo plazo.

El dilema económico per se, es la asignación de recursos siempre escasos a la satisfacción de múltiples necesidades, no siempre de consumo o económicas, sino que a veces jurídicas, organizativas, laborales, etc. Es así como en tiempos “normales” la definición o toma de decisiones se reduce un debate de “cuánto” y cuándo”, sin mediar a veces la necesaria pregunta de “por qué”. En cambio, en tiempos de escasez e incertidumbre, hacerse la pregunta de “por qué” adquiere mayor relevancia aún y es la clave en la definición del “cómo y el “cuándo”.

Lo anterior tiene perfecta aplicación en el compliance o cumplimiento dentro de una organización, paradójicamente , porque una de las primeras decisiones en tiempos complejos es “cómo” ahorrar “costos” sin que ello signifique dejar de tomar una decisión de negocios en un camino u otro. Sin embargo, en un mundo complejo, donde la decisión y las consecuencias de la misma , sea pública o privada, están permanentemente sujetas a una evaluación global, se deben tener en cuenta los riesgos, sean económicos, corporativos o reputacionales a la que una empresa u organización está sometida.

Aquí es donde podemos ver el rol del compliance o cumplimiento, ello porque desde un punto de vista operativo, un buen sistema de cumplimiento identifica claramente “por qué” dar cumplimiento a una serie de requisitos, permite que un determinado negocio, se desarrolle de mejor forma y a su vez posibilita la identificación de los riesgos a los que puede estar sometida una organización dentro de un plan de negocios y de esta manera tener un mayor grado de seguridad en el momento o “cuando” tomar una decisión.

Queda entonces el último paso, la cuantificación económica financiera de un proyecto o en el desarrollo de una empresa, lo cual sin duda es la parte más visible y afectada para un determinado negocio, pero mientras mayor sea las variables que se manejan, y mientras mejor sea la identificación de riesgos a la que puede estar sometido, esta decisión de “cuánto” es más segura y al mismo tiempo más simple. Y esto básicamente por haber disminuido de forma razonable la incertidumbre del escenario donde se desarrollará ese negocio.

Entonces, volviendo al título, el compliance es: ¿un costo, un requisito o una obligación? La respuesta queda abierta.